A través del bordado, el Semillero Creativo de Textiles en Tlahuitoltepec plasma la identidad de su localidad

Niñas, niños y jóvenes del Semillero Creativo de Textiles en Tlahuitoltepec, Oaxaca, ponen en práctica una de las artes tradicionales más representativas de la región, el bordado.

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Los Semilleros Creativos son grupos de formación artística gratuita con enfoque comunitario para la niñez y las juventudes del país, donde se promueve su participación en la vida artística, el pensamiento crítico y su posicionamiento como agentes culturales.

En Santa María Tlahuitoltepec, bordar ha sido mayoritariamente un saber heredado, sobre todo, por cuestiones prácticas: niñas, niños y jóvenes aprenden de sus madres, abuelas, tíos. Desde que nació el Semillero en 2019, también pueden acercarse, a través de este espacio colaborativo, al uso y manejo de la máquina de coser para realizar bordados, al mismo tiempo que descubren o reconocen el significado de los patrones tradicionales.

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Fotografías: Cortesía de la Dirección General de Vinculación Cultural (DGVC)

La labor comienza con actividades que la promotora del Semillero, Cecilia Dolores Gómez, describe como “sencillas”: plasmar pequeñas figuras en monederos y bolsas para que, de manera progresiva, puedan llegar a hacerlo en mochilas, faldas y camisas. Cuando se trabaja con niñas, niños y jóvenes, explica, es importante cuidar que no se lastimen; revisar que todo en la máquina esté bien colocado para que esta no se descomponga; y subraya que, para llegar a un buen resultado, es necesario practicar incansablemente.

Estos ejercicios se acompañan de juegos y experimentos creativos que llevan a descubrir talentos que enriquecen el oficio. Por ejemplo, en una salida al campo, las y los participantes dibujaron en libretas la flora que encontraban por el camino; al regresar al Semillero, lograron transformar en puntadas aquello que habían registrado.

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Fotografías: Cortesía de la Dirección General de Vinculación Cultural (DGVC)

En ese sentido, Jara Surema, de 10 años, comenta que lo que más le gusta es crear sus propios diseños por los colores que elije y, cuando borda, piensa en la naturaleza.

En este Semillero se tienen testimonios de cómo el bordado sigue latente entre sus habitantes y es una herencia viva: hay niñas y niños instruyendo a otros en este arte; varones bordando y así cambiando prejuicios sociales, y juventudes aprendiendo y compartiendo en comunidad sus creaciones.

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Para conocer más sobre esta historia y otras vivencias, te invitamos a leer Palabras comunes, el blog de Cultura Comunitaria en la página web: https://culturacomunitaria.gob.mx/blogs