Viajar con gatos en avión: lo que tienes que saber antes de despegar

Viajar con gatos en avión es cada vez más frecuente. Mudanzas, viajes largos o la necesidad de no dejar al gato atrás hacen que muchas personas se planteen volar con ellos. Sin embargo, a diferencia de lo que suele mostrarse en redes sociales, viajar con un gato requiere planificación, información y una mirada centrada en su bienestar.
Los gatos no viven los viajes de la misma forma que los humanos ni que los perros. Son animales territoriales, sensibles a los cambios y a los estímulos intensos. Por eso, antes de comprar un pasaje, es fundamental evaluar si el viaje es realmente necesario y, en caso de serlo, cómo hacerlo de la forma más segura y respetuosa posible.
¿Cabina o bodega?
Siempre que la aerolínea lo permita, la cabina es la mejor opción. Viajar junto a su tutor reduce significativamente el nivel de estrés del gato. En bodega, en cambio, los animales quedan expuestos a ruidos fuertes, vibraciones, cambios de temperatura y separación del humano de referencia, lo que puede resultar altamente estresante.
Maleta de Viajes, Hoteles, viajes, turismo, aventura, gato, Día del Gato

Foto: Maleta de Viajes

Cada aerolínea tiene sus propias reglas: peso máximo, dimensiones del transportín, documentación requerida y cupos limitados por vuelo. Por eso, es clave consultar con anticipación y no asumir que todas funcionan igual.
El transportador: mucho más que un requisito
El transportador no debe ser una compra de último momento. Idealmente, el gato debería estar habituado previamente a él. Esto implica que lo conozca, lo explore, lo use en casa y lo asocie con experiencias positivas antes del viaje.
Algunas recomendaciones básicas:
 • Debe permitir que el gato se pare, gire y se acueste cómodamente.
 • Tiene que ser firme, seguro y bien ventilado.
 • Conviene colocar dentro una manta o prenda con olor familiar.
Un transportín familiar puede marcar la diferencia entre un viaje tolerable y uno traumático.
Maleta de Viajes, Hoteles, viajes, turismo, aventura, gato, Día del Gato

Foto: Pixabay

¿Sedarlos o no?
La sedación no se recomienda de forma rutinaria para viajes en avión. Puede alterar la presión arterial, la respiración y la capacidad del gato para regular su temperatura. Cualquier medicación debe ser evaluada exclusivamente por un veterinario que conozca al animal y el contexto del viaje.
Existen alternativas más seguras que pueden ayudar a reducir el estrés sin comprometer la salud, como el uso de feromonas sintéticas, flores de Bach específicas para animales, suplementos naturales o estrategias de manejo y habituación previa. Estas opciones deben elegirse de manera individual, respetando las características y necesidades de cada gato.
Maleta de Viajes, turismo, viajes, aventura, viajeros, destinos, gato, Hertz

Foto: Pixabay

Documentación y controles veterinarios
Antes de volar, es indispensable consultar los requisitos sanitarios del país de destino y de la aerolínea. Esto puede incluir:
 • Certificado de salud veterinario
 • Vacunas al día
 • Microchip
 • Documentación adicional en viajes internacionales
Estos trámites deben hacerse con tiempo, ya que algunos tienen plazos específicos de validez.
El día del viaje
El día del vuelo conviene mantener una rutina lo más normal posible. Evitar cambios bruscos, no forzar interacciones y llegar al aeropuerto con margen de tiempo ayuda a reducir tensiones. La alimentación suele ajustarse según indicación veterinaria, pero nunca se recomienda que el gato viaje completamente descompensado o debilitado.
Durante el vuelo, el gato debe permanecer dentro del transportín, ubicado debajo del asiento delantero, y no ser manipulado innecesariamente.
¿Viajar o no viajar?
No todos los gatos son buenos candidatos para volar. Gatitos muy jóvenes, gatos gerontes, animales con patologías crónicas o con altos niveles de estrés pueden requerir una evaluación más profunda. En algunos casos, dejar al gato en su hogar con cuidados adecuados puede ser la opción más respetuosa.
Viajar con un gato no debería ser una decisión impulsiva ni estética. Es una responsabilidad que implica informarse, planificar y poner siempre el bienestar del animal en primer lugar. Cuando elegimos viajar con conciencia, el trayecto deja de ser solo un medio para llegar a destino y se convierte en una experiencia más amable para todos. Porque cuidar cómo viaja un gato también es una forma de cuidarlo.

Con información de:

Alejandra López Irala Consultora Certificada en Comportamiento Felino (CCBC)