Foto: Cortesía
Costalegre se convierte en un verdadero paraíso para quienes buscan escapar del ruido y reconectar con lo esencial: el mar, la arena y la naturaleza en su estado más puro. Es justo en estas semanas cuando las playas lucen más tranquilas, los paisajes se disfrutan sin prisas y el ambiente conserva esa magia de lo auténtico.
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A lo largo de la costa jalisciense, existen rincones que parecen secretos bien guardados, donde el tiempo avanza más lento y la experiencia se vuelve completamente sensorial: el sonido de las olas, el verde intenso de la selva y los atardeceres que pintan el cielo con tonos dorados y rosados.
La Manzanilla: es un destino que enamora por su atmósfera relajada y su esencia de pueblo costero. Su playa es amplia, tranquila y perfecta para caminar al amanecer o disfrutar de un día completo bajo palmeras. Muy cerca se encuentran espacios naturales donde es posible observar aves y cocodrilos en su hábitat, una experiencia única para quienes disfrutan del ecoturismo.
Playa Colomitos: Considerada una de las playas más pequeñas y encantadoras de México, Playa Colomitos es un verdadero tesoro cercano a Puerto Vallarta. Rodeada de vegetación, con aguas cristalinas y una energía serena, es ideal para quienes buscan una escapada rápida pero memorable. Llegar caminando por la costa o en lancha forma parte de la aventura, y una vez ahí, el paisaje lo vale todo.
Quimixto: Si lo tuyo es combinar playa con naturaleza, Quimixto es el lugar perfecto. Este rincón ofrece un ambiente relajado con una vibra auténtica, además de un atractivo imperdible: una caminata hacia una cascada escondida entre la selva. Aquí, el viaje no solo es descansar frente al mar, sino explorar, descubrir y vivir el destino de una manera diferente.
Careyitos: Para quienes buscan un ambiente más privado y sofisticado, Playa Careyitos es una opción espectacular. Este rincón destaca por su arena dorada, su oleaje perfecto para desconectarse y su sensación de exclusividad. La playa se integra armoniosamente con el paisaje, y su atmósfera transmite calma absoluta, ideal para disfrutar en pareja o con amigos lejos de las multitudes.
Punta Pérula: En el municipio de La Huerta, Punta Pérula es un destino que ha comenzado a ganar popularidad, pero aún conserva ese encanto de playa tranquila y familiar. Sus aguas suelen ser serenas, perfectas para nadar o practicar paddle board, mientras que el entorno natural invita a relajarse por completo. Es un lugar ideal para quienes desean vivir la costa jalisciense con autenticidad, sin prisas y sin excesos.
Viajar después de Semana Santa tiene un encanto especial: menos gente, mejor clima y la oportunidad de disfrutar estos destinos en su versión más pura. Es el momento perfecto para descubrir que Jalisco no solo es tradición y gastronomía, sino también una costa vibrante, diversa y llena de rincones escondidos que parecen salidos de una postal.
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