¿Qué puede contar una taza de café sobre un destino? Mucho más de lo que imaginamos. Puede llevarnos hasta las montañas donde se cultivó el grano, descubrir una receta que ha pasado de generación en generación o acercarnos a rituales cotidianos que solo se entienden estando ahí.
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Este 1 de octubre, Día Internacional del Café, Civitatis, plataforma de visitas guiadas y excursiones en español, propone sacar el “pasaporte cafetero” y recorrer el mundo a través de diez cafés con historias, sabores y curiosidades que también pueden inspirar el próximo viaje.
La primera parada está en casa.
1. Café de olla: México entre canela y piloncillo
Hablar de café en México también es hablar de canela, piloncillo y una olla de barro. El café de olla es una de esas preparaciones cuyo aroma resulta familiar desde antes del primer sorbo.
Sobre la llegada del café a México existen distintas versiones. Algunas apuntan a comerciantes franceses procedentes de Martinica durante el siglo XVIII; otras atribuyen su introducción al conde de Oñate. Lo cierto es que hoy estados como Veracruz, Puebla, Oaxaca y Guerrero producen y exportan grano arábigo, mientras que en Chiapas, específicamente en las llanuras del Soconusco, el café cuenta con denominación de origen protegida.
Si el viaje lleva al sur del país, vale la pena probar el café de olla preparado de manera tradicional, con canela y piloncillo. Una taza que reúne algunos de los sabores más reconocibles de México.
2. Café andino: Colombia entre cafetales
Colombia es el tercer país productor de café del mundo y el mayor productor de café suave. Su variedad 100% arábigo cuenta con denominación de origen protegida y, en la región andina, da como resultado una taza con toques de acidez, aroma pronunciado y cuerpo medio.
Para entender lo que hay detrás de cada grano, el viaje puede continuar hacia Quindío, en pleno Eje Cafetero. Ahí, las plantaciones forman parte del paisaje y permiten acercarse al proceso de cultivo mientras se recorren algunos de los escenarios más representativos de esta región colombiana.
Después de caminar entre cafetales, el café de la mañana difícilmente vuelve a verse igual.
3. Café ácido de Etiopía: una historia que comienza hace siglos
Para seguir las huellas del café hay que viajar hasta Etiopía. En las regiones sureñas de Yirgacheffe y Gedeo se concentra una parte importante de su producción, caracterizada por sus particulares toques ácidos.
Etiopía también guarda una de las leyendas más conocidas sobre el origen del café. Según la historia, hace cientos de años un pastor llamado Kaldi notó que sus cabras tenían mucha más energía después de comer unos frutos rojos que nunca había visto.
Así habría comenzado, según la tradición, la historia de una bebida que siglos después forma parte de la rutina diaria de millones de personas.
4. Café de civeta: una de las formas más curiosas de tomar café en Indonesia
Pocos cafés tienen un proceso tan peculiar como el café de civeta, conocido en Indonesia como kopi luwak.
Su nombre viene precisamente de la civeta o luwak, un pequeño mamífero que se alimenta de los frutos maduros del cafeto. Los granos pasan por su sistema digestivo y posteriormente son recolectados, lavados y tostados para preparar el café.
Este particular proceso lo ha convertido en un producto exclusivo: una sola taza puede alcanzar los 75 dólares.
Para los viajeros más curiosos, en Indonesia existen experiencias que permiten conocer de cerca el origen y proceso de elaboración de este singular café.
5. Café de Moca: la historia detrás de un nombre muy conocido
“Moca” puede hacernos pensar inmediatamente en una bebida con café y chocolate, pero su nombre tiene una historia que comienza en Yemen.
La ciudad de Moca fue un importante punto de exportación de café entre los siglos XV y XVII. El producto de esta región era especialmente valorado por su fuerte sabor a chocolate y sus notas frutales.
Su historia se remonta incluso más atrás: el filósofo Avicena ya hacía referencia a esta bebida en el siglo X.
Así que detrás de ese mocha que aparece en tantas cafeterías hay también siglos de historia y un destino que le dio nombre.
6. Blue Mountain: el café de Jamaica que conquistó Japón
Más allá de sus playas, Jamaica guarda entre sus montañas uno de los cafés más reconocidos del mundo.
En las Blue Mountains, los cafetos crecen entre 900 y 1,600 metros sobre el nivel del mar. La altitud, el abono orgánico, la humedad, la temperatura del suelo y hasta su tradicional transporte en barriles de madera contribuyen a las características de este café.
En taza, el Blue Mountain destaca por su baja acidez, notas frutales y un ligero sabor a chocolate.
Y hay un dato que sorprende: el 75% de la producción arábiga jamaicana se exporta a Japón.
7. Cafezinho: una pausa muy brasileña
En Brasil, pedir un café también puede ser una forma de acercarse a la vida cotidiana. Su café se caracteriza por un cuerpo intenso y un aroma fuerte, resultado de una tradición que comenzó con la llegada de los granos arábigo y robusta durante el siglo XVIII.
Si el viaje pasa por este país, hay que probar un cafezinho: una preparación de sabor intenso, hecha al momento y servida en una taza pequeña.
Más que una bebida, es una de esas pausas sencillas que forman parte del día a día y que, cuando estamos de viaje, ayudan a sentirnos un poco más cerca del lugar.
8. Espresso italiano: el ritual de tomarlo en la barra
Italia no es un país productor de café, pero su influencia en la forma en que el mundo lo prepara y lo bebe es indiscutible.
Aquí surgieron inventos como la cafetera moka y la máquina de espresso, además de algunos códigos que conviene conocer antes de viajar. El cappuccino y el latte macchiato suelen reservarse para la mañana, mientras que el espresso tradicionalmente se toma de pie en la barra.
En Venecia se encuentra además el Caffè Florian, ubicado en la Plaza de San Marcos y abierto desde 1720.
Así que entre una visita y otra, hacer una pausa para tomar un espresso en la barra también puede formar parte del itinerario.
9. Café de Kenia: el “champagne de los cafés”
El apodo es suficiente para despertar curiosidad: al café de Kenia se le conoce como el “champagne de los cafés”.
Procede del Monte Kenia y se cultiva a más de 2,000 mil metros sobre el nivel del mar, donde el suelo volcánico y las abundantes lluvias crean condiciones favorables para producir granos de gran calidad.
El resultado es un café aromático, exótico y lleno de matices, ideal para quienes disfrutan descubrir sabores diferentes cuando viajan.
10. Café Geisha: el exclusivo grano de Panamá
El último sello de este pasaporte cafetero lleva hasta Panamá, hogar de uno de los cafés que más interés despiertan entre aficionados y conocedores: el Geisha.
Su alta demanda, especialmente en Estados Unidos y el sudeste asiático, lo ha convertido en un producto gourmet que ha llegado a venderse por más de 9,000 euros el kilo.
Parte de su fama está en su diversidad aromática. En una taza pueden aparecer notas de mango, bayas, guayaba, papaya, jazmín o piña.
Su nombre también guarda una curiosidad. A pesar de lo que podría parecer, no tiene relación con Japón. El grano procede originalmente de Etiopía, de una región cercana a la montaña Gesha, y llegó a Panamá durante la década de 1960.
¿Cómo se elige el mejor café del mundo?
Más allá de las preferencias personales, existen criterios que permiten evaluar la calidad de un café. Entre ellos se encuentran la fragancia y el aroma, dulzor, sabor, acidez, cuerpo, terminación y armonía.
La Specialty Coffee Association (SCA) ha desarrollado estándares y metodologías para evaluar las características de los cafés y establecer referencias comunes dentro de la industria.
Durante años, la escala de 0 a 100 puntos ha sido una de las referencias utilizadas para distinguir aquellos cafés que alcanzan niveles de calidad asociados al café de especialidad.
¿Qué es un café de especialidad?
Tradicionalmente, el concepto de café de especialidad se ha asociado con aquellos cafés que alcanzan 80 puntos o más sobre 100 tras una evaluación profesional.
Sin embargo, detrás de una buena taza hay mucho más que una calificación. El origen del grano, su variedad, las condiciones de cultivo y procesamiento y sus características sensoriales ayudan a entender qué hace diferente a cada café.
Por eso, probarlo en el lugar donde se produce puede añadir algo que ninguna puntuación puede medir: la experiencia del viaje.
¿Qué país produce más café en el mundo?
La respuesta es Brasil, que produce más de 3.5 millones de toneladas de café al año. Vietnam, Colombia, Indonesia y Etiopía también se encuentran entre los países con mayor participación en la producción mundial.
En total, más de 70 países cultivan café, lo que deja muchas rutas por explorar y, por supuesto, muchas tazas por probar.
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